Antes de nada ¡Feliz año!
14 días tarde, lo sé, pero bueno... las cosas van como van.
En un par de días subiré post sobre mis lecturas de este 2018, así englobando buenas y malas, retos sin terminar y un vistazo a lo que tengo pensado para este 2019.
Pero por hoy solo vengo a dejaros esta reseña, de un libro que leí a principios de Diciembre y que me ha sido imposible reseñar hasta ahora.
El cielo de Madrid se tiñe de rojo sangre... El firmamento parece venirse abajo.
Pero este solo es el primero de una serie de sucesos extraordinarios. A lo largo de dos intensos días de septiembre de 1859, dos personajes opuestos llevarán a cabo la investigación de estos fenómenos. Él es un hombre huraño y cínico, aferrado a la razón, antiguo investigador de falsos milagros que ya no cree en nada; ella, una joven vidente que puede percibir lo que la razón niega pero que vive atemorizada por inquietantes visiones.
Su aventura les conducirá hasta los infiernos, la ciudad de abajo, surcada por pasadizos ocultos; y también a los cielos, sobre los resbaladizos tejados. Juntos, recorrerán ese siglo XIX que se debate entre la fe y la ciencia, la luz y la oscuridad. Allí, donde acechan los monstruos, una singular belleza brilla junto a lo siniestro.
Bueno aquí va mi opinión, pero desde ya adelanto que no es el tipo de libro que yo leería. Vamos que la sinopsis me llamó; el hecho de que fuera en Madrid, en un Madrid muy castizo y todo eso también, pero definitivamente no es para mi este libro. Y que no voy a recrearme mucho con la reseña.





